La semana había pasado demasiado rápido. En minutos Rocío y Pablo
partirían para el casamiento de Fernanda, que se realizaría en una estancia, un
tanto alejado de la ciudad. La rubia lo había terminado de convencer, diciendo
que sería una buena oportunidad para la empresa del padre de Pablo, ya que
asistirían los empresarios del rubro, más importantes del país. Su prometido,
un obsesivo del trabajo, aceptó sin problemas.
Ya estaban por partir, pero Rocío, no quiso hacerlo sin antes dejarle en
claro algunas indicaciones a Mariana, quien estaba muy ansiosa por que dejaran
el lugar pronto.
-Si tenés hambre, hay comida en el
frízer y en el microondas –dijo la rubia señalando a los respectivos
lugares.
-Ya sé, lo tengo claro. ¿Se
quieren ir? –contestó la morochita, prácticamente echándolos del lugar.
-Sí, ahora nos vamos, pero, no
vayas a ninguna parte. Tu papá me llamó y me pidió que no dejara la casa sola,
no sé por qué razón –explicó.
-No te preocupes, no me voy a ir
de casa. Ya tengo en claro todo, no es la primera vez que me quedo en casa sola
–dijo sincera.
-Es por eso que te lo digo. La
última vez que te dejamos sola, sacaste el Audi de Carlos y volviste al otro
día empujando el auto, que por cierto, le salía humo por todas partes –dijo
obvia y echándoselo en cara.
-Bueno, un desliz lo tiene
cualquiera. Vos lo tuviste con mi auto –se defendió excusándose.
-¿Podemos irnos? –preguntó
Pablo, ya harto de la situación.
-Sí, sí. Vamos –por fin Rocío se decidía.
-Bueno. Chau, chau –ahora
metódicamente Lali, los empujaba hacia la salida- ¡Por fin!
Cuando al fin se fueron,
Mariana, tomó su celular y llamó a Eugenia, mientras se sentaba cómoda en el
sofá; ahora no estaba Julia, ni su hija, y podría aplastar los cojines tanto
como quisiera.
-Hola. ¿Rubia? Sí, soy yo. Sí, sí, está todo bien. Escucháme, llama a
todos los amigos que puedas, que yo les pido lo mismo a Can y Mery.
-¿Para qué? ¿Qué les digo? –se apresuró la rubia a responder y
preguntar, al mismo tiempo.
-Sólo deciles que ésta noche, en mi casa, obvio… ¡Hay fiesta! –le informó
triunfante.
Después de cortar, las se
encargaron de llamar a todos sus amigos y conocidos, muchos les respondían que
estarían allí sin problemas; las fiestas de Mariana eran leyendas, no se la
perderían por nada. Lali, le había casi suplicado a la rubia que no invitara a
Matt, quien Euge no había alejado de su vida todavía, pero su corazón pudo más
y lo hizo sin consultárselo a su amiga, que seguro que entre tanta gente no
notaría su presencia.
Lali también había invitado a Gastón y a sus amigos, que había conocido
esa rara mañana, le faltaba conocer a un tal Nicolás y a unos cuantos más, pero
no le importó; seguro que serían buena gente si eran amigos de Gas.
-Sí, las necesito ahora. ¿Me las podría traer? –Mariana se
encontraba hablando por el teléfono inalámbrico, encargando las bebidas- Ok, ¿le paso la dirección?
Había llegado Eugenia, quién
pasó y le señaló unas bolsas con hielo, Lali le respondió con señas que pasara
a la cocina y las dejara en el frízer. Apenas cortó, y la rubia regresó de
colocar las cosas en su lugar, se encargaron del resto, música, comida. En ese
momento, Mariana le rogaba a Euge que la ayudara con la seguridad.
-Por favor, Mario se derrite por vos –dijo poniendo sus manos en
forma de suplica y haciendo ver su labio inferior- Es un bailecito, unos traguitos, nada más.
-No da que me regale así –dijo haciéndose la difícil, aunque en
realidad lo que le preocupaba era que Matt se pusiera celoso.
-Matt, ni se va a enterar –dijo evidente.
-Yo no lo in… -al ver la cara
de su amiga se desdijo- Bueno, sí,
perdón.
-No te preocupes. ¿Vos querés
fiesta?
-Obvio que quiero. Mirá lo que
preguntás.
-¿Entonces me vas ayudar con el
tipo de seguridad? –preguntó con aires triunfantes.
La rubia asintió, sabiendo que no iba a poder negarse mucho más con una
amiga tan persistente como Lali.
La fiesta, prácticamente, ya había comenzado, pero Mario, el guardia de
turno, impedía que los invitados no reconocidos por él, ingresaran al lugar.
-¿Qué pasa acá? –había
preguntado Mariana, ya con un trago en la mano, entendiendo por qué tan poca
gente se hacía presente en el patio trasero del hogar.
-Estas personas dicen conocerla,
pero yo no las he visto en mi vida –explicó el guardia.
-Ay, Mario, por favor –y
dirigiéndose a las personas que allí se encontraban- Pasen, pasen, que se están perdiendo la fiesta. ¡Qué caños! –les
decía a un grupo de chicos- ¡Y ustedes
diosas totales! –ahora a un grupo de chicas. Todas entendieron quien era
ella y la saludaron como, si en verdad, la conocieran.
-Su padre me va a despedir cuando
se entere que no cumplí con mi trabajo –dijo el joven algo preocupado.
-Mario, ¿por qué no vas a
divertirte con nosotros? Yo me encargo de mi viejo. Además, dudo que se entere.
Es más yo podría conseguirte un aumento.
-¿De verdad lo dice?
-Pero por supuesto. Así que…
dejamos la pistolita –decía mientras le quitaba al arma de las manos-, nos sacamos el uniforme –dijo y le sacó
la campera para descubrir una remera negra ajustada que llevaba debajo- ¡Alto lomo! No te tenía así Mario.
-Disculpe, no me parece que…
-Por favor, tutéame –dijo sin
dejarlo terminar de hablar- Ahora tomá
este trago y andá a bailar con la rubia, que se muere por conocerte.
-¿De verdad? –preguntó
asombrado.
-Te lo digo yo, que soy su mejor
amiga –respondió, algo altanera, logrando que el joven ingresara al lugar
sin acordarse, del arma, ni de la seguridad.
-Que duro que es trabajar –se
dijo a si misma riendo.
La fiesta se estaba realizando en el patio trasero, Eugenia había bailado
un gran rato con el guardia, otro tanto con Matt, quien sorprendido de la
invitación de Mariana, se lo había agradecido, cosa que ella había ignorado,
alejándose de él. Muchos, pasados de alcohol, ya estaban dentro de la piscina.
Por suerte, no habían ingresado al interior de la casa, sino la fiesta, se
hubiera ido de control. Había notado que Euge se había alejado de Matt para
hablar con Nicolás, el amigo de Gas que, sin saberlo, había conocido de lejos
en el boliche.
No recordaba cómo, pero se encontraba en el cuarto de su padre; Gas
besaba su cuello. Ella reía, sabía que, ambos, estaban borrachos y no podían ni
siquiera mantenerse en pie. Siempre que salían y ella no ponía excusas, estaban
juntos, pero jamás lo habían hecho en su casa, mucho menos en la cama de su
padre. Tampoco supo cómo, pero su ropa ya no estaba, las sábanas sobre los dos,
el cuerpo de Gastón encima del suyo, un “Te
amo” que no supo cómo responder, era la primera vez que se lo decía y era
especial, sólo lo besó, no pudo responderle “Yo también”, y odiaba no poder
hacerlo, odiaba no sentirlo.
-¡Mariana! ¿Qué significa esto? –esa
voz, la que menos quería oír.
-¡Jodeme! –miraba sorprendida
por encima del hombro de Gastón, mientras mordía su labio, allí estaba su
padre, quien observaba la situación indignado y enfurecido.

mori con la ultima parte genia, amo tu nove
ResponderEliminarJaja! que bueno que te guste...! Gracias por pasar...! Ya hay nuevo cap... ♥
EliminarEchando a Rocio y Pablo.Un quemo total, k su padre los pillase en esa situacion.Jajaja.
ResponderEliminarPablo seguro k se entera,vamos a ver su reaccion,si es k puede,xk el no es nada d Lali.
ResponderEliminarJa! Vos y tus teorías... Me copan... ♥ Comprobalas o no... ahora...! Jaja...
EliminarNuevo cap...
Gracia por comentar....
no mori con el final...... es genial tu nove... me encanta...
ResponderEliminarBesos q estes bien...
Y q subas pronto...!!!!
Ya subí... :)
EliminarOjalá estes recontrabien vos también ♥ que genial que te guste...
Besos... ♥
Mori con el final jajaja que GENIA sos xD
ResponderEliminarRochi me esta callendo muy mal eh? es una mandona a ver si Pablo se da cuenta y no se casa con ella xqe es mas cansina jajaja.
A ver como se lo toma Pablo aunque no creo que s ello tome muy bien xqe algo de celos tendra no? bueno habra que esperar al proximo capi.
Jaja!! Vamos a verlo... Jaja!!
EliminarY sí... es la idea que se arrepienta con lo del casorio... Vamos a verlo... Es sólo mérito mío... Jaja... u.u...
Ya nuevo cap...
BESOTEs ♥