Ya era viernes. Desde que Carlos, el padre de Lali, la había echado de su
casa, con decenas de chicos más, no había vuelto a ver a Matt. Pero, a quien sí
había visto era a Nicolás, el rubio musculoso, que la había vuelto loca desde
que lo conoció. Durante la semana habían frecuentado los mismos lugares, bares,
shoppings y tiendas. No sabía si la estaba siguiendo o, simplemente, era el
destino; pero en definitiva, a Euge le encantaba que esto sucediera.
Que lo necesitara no había cambiado nada, por lo menos a la vista de
todos. Era público que se detestaban, por más que en el fondo no fuera del todo
así. Habían pasado varios días de la discusión padre e hija, pero la relación,
que mejoraba de a poco, irónicamente, no era de las mejores. Mariana seguía sin
frecuentar las comidas familiares, ya había regresado Julia, y el pésimo trato
que con ella llevaba a cabo, era una excelente excusa para no presenciarlas. El
motivo, en realidad, era Pablo, no sabía el por qué, pero la ponía nerviosa
tenerlo cerca. Jamás la había intimidado un hombre, mucho menos de sus
características, pero tendría que demostrarle que no era demasiado enserio lo
que le había confesado, que no lo necesitaba tanto como él creía.
-¿Cuántas veces te tengo que decir
que si usás el peine lo dejás en el baño, o, en su defecto en tu cuarto? No, en
el sofá –se quejaba Pablo de lo desordenada que era Lali con el cepillo de
ella agitándolo en su cara.
-¿Y cuántas veces te tengo que
decir que vos no sos mi papá para decirme lo que tengo que hacer? –dijo
sacándole el cepillo de sus manos para peinar su cabello, luego tirarlo en el
sofá y subir las escaleras. Le divertía molestarlo demasiado.
-Te voy a matar pendeja
–alcanzó a gritar Pablo para que ella lo escuché, sólo oyó su risita burlona,
mientras, no sabiendo el por qué, también reía.
Se estaba preparando para ir a anotarse a la universidad, había decidido
tomar en cuenta la propuesta de su padre de comenzar a estudiar, aunque no
sería lo que éste mismo preferiría. Seguramente querría matarla cuando se
enterara que le estaría pagando la carrera de “Diseño gráfico”, pero ya sería
demasiado tarde, y ya estaría tan instalada con la carrera, que sería imposible
volver atrás. No sería abogada, ni le interesaría la política, tampoco sería
diputada, ni presidenta, como Carlos esperaba; le maravillaba que fuera así.
Tampoco sería cantante, lo que más soñaba, y por más que no le maravillaba que
fuera así, debía entenderlo.
Mariana tomó su bolso como era costumbre, pidió prestado el auto a su
padre, quien se lo prestó de manera cordial y muy fácilmente, cosa que extraño
a Lali, ya que la relación había mejorado, pero jamás era tan confiado, en
especial con ella. Lo bien que hacía, pensaba ella, cada vez que metía la pata.
Ya estaba por arrancar, pero no lo hizo sin antes revisar su teléfono, le asombró no
tener ninguna llamada de Gastón. Sólo leyó “2
mensajes nuevos”, ninguno era de parte de Gas, uno se refería a una de las
tantas promociones de su compañía celular, el otro era de un número
desconocido, y que sólo decía: “Espero
que no te hallas olvidado de mí.” Sonrió pensando que sería equivocado, lo
puso en silencio para no ser interrumpida, arrancó el auto y se dispuso a ir a
su destino.
Otro día de oficina, su secretaria le había comunicado la reunión que
tendrían con unos empresarios franceses, que llegarían en dos horas. Se maldijo
así mismo, cuando recordó haberle pedido a su padre que lo lleve a clases de francés.
Sería el único en el lugar que hablara el idioma, y no podría zafarse de la
reunión, más con su padre presente, que ocupaba el cargo, ni más ni menos, del
presidente, de “Martínez Stock Company”. Ambos, su tío y su padre, habían fundado la gran
empresa, y acrecentaban, día a día, la fortuna familiar. Lo mismo, esperaban en
un futuro de Pablo, quien, poco a poco, se transformaba en una figura más
parecida a la de su padre.
-Muchas gracias –agradecía
Lali a la señora que había tomado sus datos, mientras se alejaba a la salida.
En ese instante recordó lo que Gastón le había comentado hace días. El rubio
necesitaba un trabajo, y que mejor, hacerlo en la empresa de su cuñado.
No necesitó alejarse mucho de la zona, se detuvo por unos segundos en la
puerta del edificio donde vivía Gastón, luego lo llamó, pidiéndole que bajara,
no tardó demasiado en hacerlo, y subir al vehículo para preguntar qué era lo
que pasaba.
-Vos hace unas semanas, me dijiste
que necesitabas un trabajo ¿No? –comenzó a explicarle.
-Sí ¿Y…? –dijo impaciente el chico rubio.
-Creo que puedo ayudarte –dijo
canchera, mientras ponía en marcha el auto. Estaba contenta, sabía, más bien,
tenía el presentimiento, de que se divertiría.
Habían llegado a “MSC”. Creía
que Gastón podría ser un buen cadete, y se lo comunicó a él, comentándole, que
seguramente, Pablo tendría el agrado de pagarle un buen sueldo y que por
supuesto, ella ya se lo había comunicado. En un comienzo, el rubio se asombró
un poco, Lali no era de hacer favores muy a menudo, más bien, nunca los hacía.
Ella jamás le había manifestado que no lo amara, pero sus actitudes eran
exactas, siempre evitaba que fueran vistos y evadía con excusas rápidas e
incoherentes, cada propuesta de su parte de ser algo más que ese “algo” que
eran. Y hoy, había llegado a confundirse, creyendo que esos gestos, provenían
de algo más fuerte. Tal vez, eran de amor.
Estacionaron frente al imponente lugar, Mariana muchas veces había pasado
por allí, sin detenerse demasiado en los detalles, pero jamás había visto
detenidamente las cosas. Realmente, dudaba si aceptarían a Gastón y si no
hubiera sido mejor llevarlo a otra parte. Ya estaban en tierra, el rubio se
había adelantado un poco.
-¿Vamos? –preguntó Gastón
estirando su mano, ya que ella se había retrasado unos pasos.
-Vamos –le afirmó estirando la
suya y tomándolo, para conducirlo dentro del lugar.
Ya se encontraban dentro, aún tomados de la mano, cual pareja. Era
imposible que los registrara. Había una única secretaria, de tez blanca y pelo
corto, morocho, no era del todo alta, pero fácilmente le ganaba a Mariana en
altura; corría de acá para allá, atendiendo teléfonos, fax y correos
electrónicos.
-Disculpáme –había tratado de
llamar su atención Lali.
-Sí, no se preocupe, yo se lo
comunico –le decía al teléfono, o a la persona del otro lado del tubo ¿Acaso
no la escuchaba? Ahora había cortado, tendría que atenderla.
-Buenas tardes. Mi amigo y yo
veníamos... –dijo levantando la voz, pero, fue interrumpida por otro
teléfono.
Había dicho “Mi amigo”, ¿Tanta vergüenza le daba? ¿Tan poco lo valoraba?
En ese momento, a Gastón, no le importó. Sabía que estar junto a ella lo
lastimaba, pero… ¿Qué podría hacer?, sin ella no podría vivir.
-Buenas tardes. ¿Qué necesita?
–preguntó cordialmente la mujer.
-Cómo le dijo ella, nosotros
vinimos... –Gastón se detuvo al escuchar a la mujer volver a hablarle al
teléfono.
-Sí, no se preocupe, lo volvemos a
llamar. Si no recibe la llamada en veinticuatro horas, atendemos sus reclamos.
Adiós. Buenas tardes.
-Escuchame una cosa flaca, estamos
parados acá y no nos registrás. ¿Podés parar un poco con los telefonitos y
darnos bola? –Lali era fácilmente irritable, y ser ignorada era una de las
cosas que la ponía de excesivo mal humor.
-Te pido disculpas, es que no
puedo con todo. Es mucho para mí –le explicaba la secretaria que por
primera vez, empezaba a ignorar algunos de los llamados.
-Sí, ¿No? –Dijo Lali con un
poco de culpa por haberle gritado de ese modo mirando al joven que la acompañaba, Gas sólo le asintió- Una pregunta, de curiosa. ¿Por qué no le
pedís a tu jefe que consiga más personal, o que, mínimo, te dé un aumento?
-No podría pedírselo, no me daría
la cara –dijo con cierta timidez, la joven.
-Lo que es justo, es justo
–culminó Gastón, Lali sólo asintió. Los tres ignoraban los teléfonos que no
paraban de sonar.
-¡Daniela! –gritaron del fondo
con enojo, para que de pronto, la voz tuviera cara y cuerpo, obviamente, los de
Pablo- ¿Me querés decir que son todos
esos teléfonos sonando?
-Definitivamente, estás muy
nervioso –dijo altanera enarcando una ceja, por más que no pudiera verla,
ya que estaba a sus espaldas.

Perdón por la demora... Estuve tapada de trabajo y estudios... Espero sepan entender... :)
ResponderEliminarGracias por pasar siempre, leer y comentar...
Se agradece...
Besos... Y ENJOY... ♥
♥...Anto...♥
Este capitulo estuvo GENIAL, seguro que Lali llevo a Gas alli para darle celos y molestar a Pablo jajaja pero me da un poco de pena Gas :( espero que no lo utilice mas y le deje claro qe no le gusta el rubio sino el bombonazo moreno ;)
ResponderEliminarEspero el proximo y ver como reacciona Pablo al ver a Lali con Gas seguro que se pone re celoso jajajaja
Besos Anto :D
Estas disculpada,jajaja,primero siempre el trabajo y los estudios.No entiendo mucho la actitud d Lali con el pobre Gaston, el parece un cachorrito,siempre detras d ella y haciendo lo k quiere.Pablo histerico,cualquier excusa es buena para pelear con Lali,En la empresa ,seguro k le da el trabajo(esta Daky,eso sera bueno para Lali,jajaja).Lali o Gas ,seguron saben frances,y le ayudan.
ResponderEliminaramo tu nove
ResponderEliminarHolaaa!!! muy buen cap
ResponderEliminary tengo que reconocerlo pablo es medio histerico pero confio en el! aunque amo sus peleas lo del peine fue lo mas! jajajaja
Te voy a matar pendeja –alcanzó a gritar Pablo para que ella lo escuché, sólo oyó su risita burlona, mientras, no sabiendo el por qué, también reía.
jajajjaajjajaj!!! si la va matar a besos! encima después se rien ni uno de los dos creen que va hacer asi!
y si me da un poco de penita gastón pero el tampoco la llamo y ella estaba re mal asi que.... tampoco tanntaaa pena me da jajaja
y se nota que en el fondo muy en el fondo todavia pero pablo va ser mas tierno con ella!
ya quiero leer el proximo cap!!!!
es genial tu nove!!!
suerte con tus estudios y trabajo!!
besos
jessy
quiero el proximo capitulo ya!! jajaja ya quiero ver la reaccion de pablo jaja igual pobre gas pero bueno todo sea por mariana y pablo que son hermosos!! :)
ResponderEliminarlas peleas de niñitos chiquitos que tienen son geniales :)
*fer*
Genial el cap.... me encanta como Lali lo hace rabiar a Pablo.... jajaja se nota q cada vez estan mas cerca... no veo la hora de q haya algun momento Pablali ya...!!!
ResponderEliminarMe fascina tu nove...
Espero q subas pronto
Besos y q estes bien..!!!