-Que fiestita armaste –le dijo
Gastón al oído, mientras reía. Ella no reía.
-Callate que estoy en problemas
–dijo lamentándose.
Mientras que en el auto de Pablo, él y Rocío, mientras regresaban,
mantenían una conversación con respecto a lo sucedido minutos antes en el
casamiento.
-No puedo creer que el novio la
dejó así –decía indignada la rubia-
un descarado, al menos, se lo hubiera dicho antes. No, espero comerse y tomarse
todo, y después la dijo que no la quería –comentaba.
-Hay que entenderlo al flaco,
puede ser que se dio cuenta de lo que no sentía, en ese momento –dijo
defendiéndolo.
-No seas machista Pablo, y no lo
defiendas. Fer debe estar destruida, pobrecita –decía colando sus dedos
índice y pulgar, en su entrecejo.
-No es ninguna santa, tu amiguita.
Debe estar sacando cuentas de la guita que le va a sacar con la separación de
bienes –dijo el joven revoleando los ojos.
Rocío sólo lo miró, ¿qué le pasaba?, después de semanas de comportarse
extraño, pensaba que ya no sería así, pero eso no ocurría. Se quedó en
silencio, sólo esperaba que Pablo no tuviera en su cabeza las mismas ideas que
el novio de Fernanda.
-Involucraste a Mario, a todas tus
amigas. No respetás nada –le gritaba su padre.
-No lo eches a Mario, no tuvo nada
que ver. Lo manipulé –dijo con una sonrisa, orgullosa de lo que acaba de
contar a Carlos.
-¿Y cómo explicás el hecho de que
estabas con ese tipo en mi habitación? Repito, no me respetás.
-Se llama Gastón y lo sabés muy
bien –le explicó- Además, se suponía
que volvías dentro de un mes –le recriminaba Mariana a su padre, como si
fuera una excusa válida para hacer la fiesta.
-Y se suponía que no ibas hacer
nada más. En eso habíamos quedado –estaban encerrados en su estudio, que se
encontraba en su misma casa. Carlos, había echado a todas las personas que se
encontraban en la fiesta de hace unas horas.
-No digas eso como si siempre
cumplieras tus promesas –todavía se acordaba. “Siempre
juntos”, le había prometido su padre en el funeral de su madre; de alguna u
otra manera, sentía que su padre, había faltado a su promesa.
Flashback:
Allí estaba Mariana, abrazada a la pierna de su padre, aún no soportaba
el dolor, tenía ocho años, y su primera pérdida se hacía notar. Le dejaba
flores por primera vez, su padre le había explicado lo que había sucedido: Mamá
había muerto, ya no volvería, y aunque le aseguró que ella estaba en un lugar
mejor, no creía que esa tumba fuera ese lugar.
Veía la foto en la lápida, quería que no sea su madre, quería que
estuvieran otra vez juntos y así se lo comunicó a su padre.
-Siempre juntos hija, no importa lo
que pase –la consoló de la mejor manera posible, mientras se agachaba para
quedar a su altura- quien llegue o quien
se valla, nada nos va a separar. Te lo prometo.
Simplemente se abrazaron, Lali no lloraba, no iba a llorar. Sólo miró con
tristeza, un tanto desilusionada con Dios, le había arrebatado lo más
importante en su vida, su familia, y no estaba en sus pensamientos perdonar, ni
olvidar.
Fin del flashback.
-No te entiendo Mariana, tenés de
todo, no te falta nada. ¿Por qué te comportás de ésta forma? –decía sin
comprender demasiado lo que le sucedía a su hija.
-¿Vos creés que con plata y lujos
la vida es mejor? –Hizo una pausa para seguir, ahora gritando más fuerte- ¿Enserio pensás eso? Toda la vida
preocupándote por tu estudio de abogados, ahora, por tu carrera política. Estoy
cansada de eso. No te das cuenta que hace diez años que no sos el mismo. Desde
que mamá murió, me quedé sola y todo es una mierda.
-No digas eso, yo estoy con vos, y
siempre voy a estar.
-No me mientas, cualquier cosa para
vos es más importante que yo; hasta tu querida Julia, y Rocío también, ¿No? Te
hubiera encantado que tu hija fuera ella. Es la hija que siempre soñaste
–al ver a su padre llorando y que sólo negaba con su cabeza continuó- No me podés contestar porque sabés que
tengo razón, y claro, abogada; podría secundarte en la presidencia, ¿No te
parece? –ironizó.
-¡Basta Mariana, hice lo que pude!
-Pudiste poco. Te olvidaste de
mamá, ni siquiera vas a visitarla. Si yo no fuera, ¿Quién mierda le llevaría
flores? Apenas se fue, te casaste con otra, eso no es amor.
-Me podés decir de todo, menos que
no amé a tu madre, todavía la amo. Las amo –dijo dolido.
-¿Me estás cargando? No te creo.
Nos olvidaste, a mí y a ella. No somos importantes, admitilo –en ese
momento lloraba.
-No admito nada, porque no es
cierto. Todo lo que hago es por vos, hija, para que tengas todo lo que yo no
pude tener cuando tenía tu edad –en ese momento, Carlos, gritaba más fuerte
que su hija.
-Te confundís. Vos a mi edad, eras
huérfano, y yo también lo soy –se fue de la habitación hecha una furia, las
lágrimas brotaban de sus ojos, allí se encontró con Pablo y Rocío, que habían
llegado hace unos minutos, y seguro habían oído la gran discusión, los miró y
subió corriendo las escaleras dirigiéndose a su cuarto.
Pablo y Rocío observaban la situación a lo lejos, se miraron y procuraron
quedarse en silencio, la incomodidad, era enorme. Ella quería preguntarle a Carlos dónde estaba su madre,
sin embargo Pablo le recomendó que no lo hiciera y que en su lugar la llamara a
ella. Julia, su madre, le había comunicado que por una cuestión de negocios, su
marido, había tomado la determinación de regresar y ella lo haría en unos
días.
Mariana, se encontraba encerrada en su cuarto, tirada boca abajo en la cama, no
deseaba ver a nadie, la necesitaba, necesitaba un abrazo de ella. Sólo pudo
girar, sentarse y abrazar sus rodillas agachando su cabeza, seguía escondiendo
sus lágrimas, como si fuera posible no notar que estaba, realmente, mal. Todos en la casa,
estaban enterados de la pelea, y por más que estuvieran acostumbrados a sus
eternas discusiones, era la primera vez que discutían de tal modo, y de alguna
u otra forma los preocupaban.
Ya de pequeña, se hacía la fuerte, no quería llorar, en realidad, no
deseaba que la vieran llorar. Era su mayor defecto y, al mismo tiempo, su mayor
virtud. No se sentía débil, ante nadie, pero necesitaba soltar el dolor que
había guardado desde la partida de su madre. La había perdido, y no había
vuelta atrás. Necesitaba dormir, y sin embargo, no lo lograba, quería llorar.
Llorar toda la impotencia, el dolor, que le provocaba no tenerla cerca. Sólo lo
hacía en silencio, cuando nadie la veía, y por más que en ésta oportunidad
creyera que así lo estaba, alguien la observaba, a lo lejos.

nooo q triste el cap.... es muy triste la historia de Lali pero es verdad q en la vida pasa eso... ella por mas de q se haga la fuerte es muy sensible y necesita de alguien en quien apoyarse....
ResponderEliminarespero q ese alguien se a Pablo... q el la este viendo y le ayude...
Me encanto el cap... Amo tu novela...!!!
ESPERO Q SUBAS PRONTO...
besos y q estes bien...!!!
Había olvidado reponderles...!
EliminarYa subí nuevo cap gracias por comentar... Besos...
te juro que llore jeje, es muy buena tu nove, la amo, espero subas pronto quiero saber quien la estaba viendo besos
ResponderEliminaratt:alex
@amoalpayasitoPA
@fanpablitomex
Ya! Te sigo en el TW... ♥
EliminarSoy @ella_es_llave ... Por sí no sabías ♥
Que lindo que te haya gustado y te hayas emocionado...
Hay nuevo cap... Besos
Suele pasar k en vez d perder a un ser querido,parezca k has perdido a dos,en vez d consolarse mutuamente,el padre d Lali ,rompio su promesa d estar siempre juntos , no se dio cuenta k ella, era tan solo una nena d 8 años,y formo otra familia,volcandose en el trabajo ,y dejandola sola bastante a menudo.
ResponderEliminarTenés razón... Pero todo ya se a arreglar... ♥
EliminarEs triste que eso pase... ♥
Ya hay nuevo cap... Besos y gracias...
muy emotivo el cpaitulo y a la vez muy lindo ahi es cuando pablito debe consoar a lali :)
ResponderEliminar*feR*
Jaja! Puede ser... ♥
EliminarYa hay nuevo cap... Averigualo... Jaja
Besos y gracias por comentar... ♥
MUY EMOTIVO Y TRISTE EL CAPI Y AHORA ES CUANDO PABLO LA TIENE QUE CONSOLAR Y AYUDARLA PARA QUE SE OLVIDE DEL PASADO XD
ResponderEliminarA VER QUE PASAS EN EL PROSIMO CAPI ;)
Lee el prox cap y lo averiguas... Jaja...
EliminarTu nombre?? Para saber... Jaja...
Gracias por comentar y leer...
Besos ♥ ♥