
Mariana llegó a la casa de su padre cansada, pues la lluvia había dejado como rastro una humedad importante, el clima era insoportable. No le gustaban las tormentas, mucho menos cuando su auto se encontraba en el taller mecánico, y lo estaría por varios días más. Había almorzado tarde en su “Fast-Food” favorito, y había ido a visitar a su amiga Candela, así la “Flaqui”, como la llamaban sus amigas, le había contado todo sobre su nueva relación.
Apenas entró al lugar, apoyó sus llaves en la mesa, al igual que su bolso. No se había percatado de que aún llevaba el buzo de Pablo, no importaba, Rocío se lo haría recordar.
-¿Qué hacés con eso puesto? Ese buzo es de mi marido.
-Hola Rocío, yo bien, ¿Vos? Te recuerdo que, por ahora, no es tu marido.
-Te hice una pregunta, ¿No me vas a contestar? –la rubia ya se irritaba, le molestaba constantemente la presencia de su hermanastra.
-No seas tan trágica, si te tranquilizás, y querés te cuento.
-¿Cómo no voy a querer? Si te lo estoy preguntando es porque lo quiero saber.
-Pasa que a lo mejor no te diste cuenta, pero hace unas horitas estaba lloviendo, que es básicamente, cuando las nubes se llenan de agua, y después… -iba a seguir, pero fue interrumpida por Rocío, que se estaba cansando de las vueltas que daba.
-Sé muy bien lo que es la lluvia, casi tanto como vos sabés lo que es ir a bailar… ¿Podés ir al grano?
-Fui a buscar trabajo, y se largó a llover. Tu chico como siempre tan tierno y bueno conmigo, me encontró ahí, en la calle tan sola y con frío y bueno me llevó hasta la casa de Euge, me abrió la puerta del auto; y como seguía temblando me abrazó y me prestó su buzo –actuaba cada palabra como si estuviera arriba de un escenario, le encantaba molestar a la rubia, era su hobbie, aunque fuera exagerando las cosas- Un amor –dijo mientras hacía un corazón con sus manos y lanzaba un beso al aire.
-Casi todo lo que ella dijo, pero con menos emoción –Pablo se hacía presente ante las dos mujeres, luego de bajar las escaleras. Hacía unos meses que convivían en la casa del padre de Mariana, ya que ésta era enorme. El peli claro, no había podido negarse ante el insistente pedido de Rocío, junto con Julia y Carlos, los padres de las chicas.
-Como sea, pero fue así –prosiguió la morocha- ¿Merendamos?- preguntó con entusiasmo y una sonrisa enorme en su cara.
-Prácticamente es la hora de la cena ya. No acostumbrás venir a casa demasiado temprano. Y no lo sé. ¿Tenés ganas de cocinar? –dijo con severidad Rocío.
-Yo no, pero seguro que Norma, sí –dio media vuelta y camino hacia la cocina, volvió a los segundos preguntando- ¿Y Norma?
-Tu papá tuvo la brillante idea de darle unas semanas de descanso, mientras él y mamá se iban de viaje. Vuelve una semana antes del casamiento, para ayudarnos con todo.
-Mejor va ser que pida una pizza. ¿Ustedes quieren algo?
-Verte desaparecer quiero.
-No empieces Ro, una pizza nos alcanza –contestó a la pregunta Pablo, si bien disfrutaba mucho verlas pelear a cada rato, hoy no tenía ganas.
-Sí, hacele caso a tu novio “Ro” –dijo Lali, imitando a Pablo.
Ya habían cenado, aunque claro; cada uno en su cuarto, no acostumbraban a tener las típicas cenas familiares, y mucho menos cuando el padre de Mariana y la madre de Rocío se ausentaban en la casa. Definitivamente, el “Family Game”, no era lo suyo.
Lali estaba encerrada en su cuarto, aburrida, como no solía hacerlo un sábado a la noche. Eugenia no la había llamado, ni mandado un mensaje, ni siquiera había publicado algo en su muro, por más que no usara su Facebook, hoy había estado todo el tiempo que pudo conectada. Esperaba que su amiga le dijera que todo estaba bien, como antes y que ésta noche iban a salir a divertirse. Su orgullo era casi tan grande como el de la rubia, y tampoco Mariana le iba a rogar nada. Pero nada de esto pasaba, y el hecho de que un grupo de sus amigas se habían ido de viaje, y que Cande, saliera con Peter, su nuevo novio, la tenía así; sola, encerrada y aburrida.
Una ducha caliente y relajante, perfume y ropa nueva, (tenía que estrenarla, ella se la había regalado para su cumpleaños, salía tan poco que todavía no había encontrado la oportunidad para usarla) era negra; se lo habían impuesto sus amigos: “Noche de negro”, le habían dicho. Gastón se había propuesto así mismo no sufrir más, ni por Lali, ni por nadie. Ahora estaba esperando a Agustín, Nicolás y Victorio, que se habían retrasado. No le gustaba la impuntualidad, pero sabía que cuando se trataba de ir a bailar, y más con sus amigos, esa palabra no existía.
Rocío ya estaba casi lista, y aunque le molestara mucho que Fernanda, se casara y tuviera su despedida antes que la de ella, tenía que ir; si no quería que “Fer” faltara a la suya. En todo eso pensaba, mientras se vestía y preparaba para salir.
-No me dijiste que ibas a salir –Pablo le hablaba a su futura mujer, recostado en su cama, mientras terminaba un trabajo en su laptop.
-No, no te dije porque me enteré hace unas horas.
-¿De qué te enteraste?
-¿Viste Fer? La chiquitita –hacía señas con sus dedos, como si la tuviera en frente- Medio feíta, pobrecita.
-¿Qué pasa con ella? –dijo con desinterés.
-Se va casar, y hoy es su despedida. El casamiento y la fiesta son la semana que viene y estamos invitados –ella ya demostraba su arrebato como cada vez que hablaba sobre algo referido a casamientos.
-No tengo muchas ganas, va a ser mejor que vallas sola.
-¡Ay Pablo! No puedo ir sola. Además, falta una semana, a lo mejor las ganas te vienen solas.
-Lo dudo.
Rocío bufó para sus adentros, le molestaba tanto la actitud de Pablo. Hacía ya unas semanas que actuaba de manera extraña y desinteresada. Y eso la hacía irritar, era demasiado histérica, y esto la volvía loca.
-¿Salen? –la voz de Mariana interrumpía los pensamientos de la rubia. Se veían sus manos sobre el lado izquierdo del marco de la puerta, y a su lado su cabeza, un tanto inclinada por la posición.
-¿Te importa? –por más que lo intentara, Rocío no podía ser amable con su hermanastra.
-Sí, si te lo estoy preguntando es porque lo quiero saber –dijo citando a la rubia unas horas antes, hizo una pausa y al ver que no recibía respuesta de nadie volvió a hablar- ¿Salen o no?
-Yo no. Ella, sí.
-Sí, voy a la despedida de soltera de Fer, y no te gastes en pedirme nada, porque no te voy a llevar –aclaró la rubia.
-¿Quién quiere ir a esa despedida, llena de minitas, que se creen pibas de veinte?
-Mejor que no quieras, porque no pensaba llevarte. Me voy –exclamó y caminó, directo a su novio y dejo un apasionado besos en sus labios, como si la mínima discusión que se había formado minutos atrás, no hubiera existido.
-Chau –le contestó Pablo.
Rocío pasó por el lado de Mariana, Lali pudo sentir su aroma, realmente se había perfumado. La rubia no salía muy a menudo, y cuando lo hacía, efectivamente, se producía en serio. Se oyeron los tacones de Rocío bajar las escaleras, caminar hacia la puerta y luego retroceder; Lali supuso que era porque se había olvidado algo, así fue. Después de unos segundos, aquel ruido a tacón se volvió a escuchar, a continuación las llaves y más tarde el auto que se iba alejando.
mmm ya quiero juntos a Lali y Pablo... me encanta tu nove!!!
ResponderEliminarX fin.Rocio parece un tanto arrogante,x Dios k caracter.Me alegra mucho, k Pablo este actuando con ella distante y desinteresado.Espero k Pablo le pida explicaciones a Lali ,d lo k le dijo a Rocio al llegar,y se les forme una grande,jajaja.
ResponderEliminarLo pusiste d forma facil ,genia.Espero k ahora subas novela mas amenudo,tardaste 20 dias,y ya crei k no subirias mas,suerte encontrarte en comentarios d otra Pablali.Aunque me es indiferente k sea, Pablali o Simonella,d las dos formas me gusta.
ResponderEliminarAhora k lo pienso a Gaston,le piden k vaya d negro,sera para participar en la despedida d Fer?jajaja,espero k si, con el caracter agrio d Rocio y la dulzura d Gas,espero k este la aplaque un poco.
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